La industria del cine perdió a padre e hijo en circunstancias controvertidas. Las investigaciones oficiales señalaron causas accidentales, pero las teorías sobre una posible maldición familiar persisten
Las muertes de Bruce Lee y su hijo Brandon, separadas por dos décadas, constituyen uno de los capítulos más enigmáticos en la historia del cine. Sus fallecimientos, ocurridos en pleno apogeo de sus respectivas carreras, generaron investigaciones exhaustivas y múltiples teorías sobre sus causas.
Bruce Lee, pionero de las artes marciales en el cine occidental, falleció el 20 de julio de 1973 en Hong Kong. Su muerte ocurrió durante la posproducción de Operación Dragón, la película que lo catapultaría al estrellato internacional. Los eventos de aquel día comenzaron con una reunión con el productor Raymond Chow para discutir futuros proyectos cinematográficos.
La secuencia de acontecimientos que llevó a su fallecimiento comenzó en el apartamento de la actriz Betty Ting Pei. Lee experimentó un fuerte dolor de cabeza y tomó Equagesic, un medicamento que combinaba aspirina y meprobamato. Tras recostarse para descansar, nunca despertó. Los intentos de reanimación resultaron infructuosos, y fue declarado muerto en el hospital.
La autopsia reveló un edema cerebral severo, con un incremento del 13% en el volumen del cerebro. El dictamen oficial estableció la muerte como «por infortunio», atribuyéndola a una reacción adversa al Equagesic. Sin embargo, investigaciones publicadas en el Clinical Kidney Journal en 2022 sugieren que la incapacidad de sus riñones para procesar el exceso de agua podría haber sido la causa fundamental.

¿Qué le pasó a Brandon Lee?
Veinte años después, el 31 de marzo de 1993, Brandon Lee falleció durante el rodaje de «El Cuervo» en Wilmington, Carolina del Norte. La escena fatal requería que el personaje de Brandon recibiera un disparo con un arma cargada con balas de fogueo. Sin embargo, un fragmento de proyectil alojado en el cañón del revólver fue propulsado por la detonación de la bala de salva, impactando en su abdomen.
Las investigaciones revelaron una cadena de errores en el manejo del armamento en el set. El arma no había sido inspeccionada adecuadamente entre escenas, permitiendo que un fragmento de bala real permaneciera en el cañón. A pesar de la evidente negligencia, el fiscal Jerry Spivey decidió no presentar cargos penales contra ningún miembro del equipo de producción.

Las similitudes entre ambas muertes alimentaron especulaciones sobre una posible maldición familiar. Algunos vinculan esta supuesta maldición con la revelación de secretos ancestrales del kung-fu por parte de Bruce Lee en sus películas. Otros, como Chuck Norris, sugieren explicaciones más prosaicas, como la interacción de medicamentos en el caso de Bruce.
El legado de los Lee trasciende las circunstancias de sus muertes. Bruce Lee revolucionó la representación de los asiáticos en el cine occidental y popularizó las artes marciales globalmente. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos preserva «Operación Dragón» en su Registro Nacional de Cine por su significancia cultural. Brandon, aunque con una carrera más breve, dejó una marca indeleble con «El Cuervo», que se convirtió en película de culto.
Sus fallecimientos provocaron cambios significativos en la industria cinematográfica. La muerte de Brandon intensificó las demandas por mayor seguridad en los sets de filmación, especialmente en escenas que involucran armas de fuego. El caso de Bruce Lee impulsó investigaciones sobre los efectos de medicamentos y la importancia del cuidado médico en la industria del entretenimiento.
Las investigaciones oficiales ofrecen explicaciones racionales para ambas muertes. Sin embargo, la convergencia de circunstancias extraordinarias, la edad temprana de ambos al morir, y el momento crucial de sus carreras en que ocurrieron los fallecimientos, mantienen vivo el debate sobre la posibilidad de factores más allá de lo accidental.

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