Alberto Olmedo Muerte

La madrugada del 5 de marzo de 1988 marcó el final abrupto de una de las figuras más emblemáticas del humor argentino. Alberto Olmedo, conocido como «El Negro», encontró la muerte al caer desde el piso 11 del edificio Maral 39 en Mar del Plata, en circunstancias que hasta hoy generan controversia.

La noticia sacudió al país entero. Olmedo, quien se encontraba en el apogeo de su carrera artística, había establecido un récord histórico de asistencia en el teatro con su obra «El Negro no puede», alcanzando los 119.877 espectadores durante la temporada veraniega de 1987.

De vendedor ambulante a estrella nacional

Nacido el 24 de agosto de 1933 en Rosario, Santa Fe, Olmedo surgió de orígenes humildes. Criado por su madre Matilde tras el abandono de su padre, comenzó a trabajar desde los seis años en diversos oficios: ayudante de verdulero, carnicero y repartidor de panadería.

Su ingreso al mundo del espectáculo ocurrió a los 14 años como aplaudidor en el Teatro La Comedia. Para 1954, con 21 años, se trasladó a Buenos Aires en busca de oportunidades. Comenzó como operador en Canal 7 y, gracias a una memorable improvisación durante una cena de fin de año, inició su ascenso en la televisión argentina.

Alberto Olmedo nació el 24 de agosto de 1933 en Rosario, Santa Fe, Olmedo surgió de orígenes humildes

El último acto: una noche fatídica

La madrugada del accidente, Olmedo se encontraba en compañía de Nancy Herrera, su expareja de 27 años, en el departamento del edificio Maral 39. Los investigadores encontraron cuatro botellas de champagne vacías y una abierta. La cama permanecía intacta, sugiriendo una noche de conversación y bebida.

Según el testimonio de Herrera, Olmedo estaba «eufórico» y «feliz». La actriz había revelado estar embarazada, y aparentemente planeaban una reconciliación. Sin embargo, cerca de las 8 de la mañana, en un momento de aparente juego, el humorista se subió a la baranda del balcón.

Las teorías sobre su muerte

La investigación judicial determinó que la muerte fue accidental. Los análisis toxicológicos revelaron presencia de cocaína en su organismo, lo que podría haber afectado su juicio y equilibrio. No obstante, persisten teorías alternativas que proponen un posible suicidio, alimentadas por el complejo momento personal que atravesaba el artista.

En los meses previos, Olmedo había enfrentado la exposición pública de la relación entre Herrera y Cacho Fontana, un episodio que lo afectó profundamente. Algunos allegados, como Beatriz Salomón, revelaron que el humorista había expresado pensamientos suicidas.

La muerte de Olmedo provocó una conmoción nacional que trascendió el ámbito del espectáculo. Miles de personas asistieron a su velorio en Mar del Plata y al funeral en el cementerio de la Chacarita. Su madre, Matilde, falleció al día siguiente tras sufrir un ataque cardíaco al enterarse de la noticia.

El impacto de Olmedo en la cultura argentina perdura. Fue reconocido como uno de los cinco argentinos más destacados de la historia en el programa «El Gen Argentino» (2007), junto a figuras como José de San Martín y el Che Guevara. Monumentos en Rosario, Mar del Plata y Buenos Aires mantienen viva su memoria, mientras que su estilo único de humor continúa influenciando a nuevas generaciones de comediantes.

La muerte de Alberto Olmedo representa más que el final de un artista; marca el cierre de una época dorada del humor argentino. Su legado, construido a través de personajes memorables como el Capitán Piluso y Manosanta, trasciende el tiempo y permanece como testimonio de su humor.

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