El carismático ícono de la Época de Oro del cine mexicano falleció en un trágico accidente aéreo en Mérida, Yucatán
Pedro Infante nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa. Desde joven mostró una inclinación natural hacia la música, lo que lo llevó a destacarse como cantante y, más tarde, como actor. En los años 40 y 50, su ascenso fue meteórico. Participó en más de 60 películas y grabó cerca de 350 canciones, dejando un legado que lo convirtió en un símbolo de la identidad mexicana.
Su impacto trascendió la pantalla. En cintas como Nosotros los Pobres y Pepe el Toro, representó los valores y luchas de la clase trabajadora mexicana, conectando profundamente con el público.
Pasión por la aviación y los accidentes previos
Además de su carrera artística, Pedro Infante tenía otra pasión: la aviación. Este interés lo llevó a obtener una licencia como piloto aviador y a volar en sus momentos libres. Sin embargo, esta afición no estuvo exenta de riesgos.
En 1947, sufrió su primer accidente en Guasave, Sinaloa, cuando un avión que piloteaba no logró despegar adecuadamente, estrellándose contra un campo. Infante salió ileso, salvo por una cortada en el mentón. Dos años después, en 1949, un segundo incidente ocurrió en Michoacán, cuando el avión en el que viajaba se quedó sin combustible. En ese accidente sufrió lesiones graves, incluido un daño en el cráneo que requirió una cirugía para colocarle una placa metálica.
A pesar de estos eventos, el actor continuó volando, hasta llegar a su fatal desenlace en 1957.

El último vuelo de Pedro Infante
En su vuelo final, Pedro Infante abordó un avión de carga en Mérida, Yucatán, con destino a la Ciudad de México. La aeronave, un C-87 que transportaba pescado, se desplomó poco después de despegar, cayendo en el centro de la ciudad. El accidente dejó varios muertos, incluido Infante, cuyo cuerpo fue identificado por la placa metálica en su cráneo y una pulsera que llevaba puesta.
La noticia de su fallecimiento provocó un luto masivo en México. Miles de personas se congregaron en las calles para despedirlo, y su velorio se convirtió en un evento nacional. A pesar del dolor colectivo, la falta de claridad sobre las circunstancias del accidente alimentó las especulaciones, convirtiendo su muerte en un misterio que trasciende generaciones.

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