El gigante de las bebidas conquistó la pantalla grande en la década del 80´s
En 1982, el mundo del entretenimiento se vio sacudido por una adquisición inesperada: Coca-Cola, la icónica compañía de bebidas gaseosas, compró Columbia Pictures Industries, una de las productoras cinematográficas más importantes de Hollywood, por la asombrosa cifra de 750 millones de dólares. Esta audaz decisión marcó un hito en la historia corporativa y redefinió el panorama de la industria del entretenimiento.
A primera vista, la unión de Coca-Cola y Columbia Pictures podría parecer una extraña pareja. Sin embargo, la adquisición tenía una lógica estratégica sólida. La gigante de las bebidas buscaba diversificar su cartera de negocios y expandir su alcance más allá de las gaseosas.
Columbia Pictures, por su parte, ofrecía acceso a valiosas propiedades intelectuales, activos creativos y una plataforma global para distribuir su contenido.
Un nuevo capítulo para Columbia Pictures
Tras la adquisición, Columbia Pictures pasó a llamarse Columbia Pictures Entertainment, Inc. y Coca-Cola se convirtió en el accionista mayoritario, con una participación del 49%. La empresa de bebidas gaseosas no solo aportó capital, sino que también brindó su experiencia en marketing y distribución, lo que ayudó a impulsar el éxito del estudio de cine en la taquilla.

Éxitos taquilleros y un Óscar histórico para Coca Cola
Bajo el control de Coca-Cola, Columbia Pictures experimentó una era de gran éxito. La década de 1980 vio el lanzamiento de algunas de las películas más icónicas de la compañía, como Tootsie, The Big Chill, The Karate Kid y Ghostbusters. Estas producciones no solo entretuvieron al público, sino que también generaron enormes ganancias para la empresa de bebidas.

En 1988, Columbia Pictures alcanzó un nuevo hito al ganar nueve premios Oscar por la película El último emperador. Este logro consolidó la posición de la compañía como una de las productoras cinematográficas más prestigiosas del mundo y convirtió a Coca-Cola en la primera empresa de bebidas gaseosas en ganar un Oscar.
A pesar de los éxitos de la década de 1980, la aventura de Coca-Cola en Hollywood no duraría para siempre. En 1989, la compañía japonesa Sony adquirió Columbia Pictures Entertainment por más de 3 mil millones de dólares. Esta venta marcó el final de la participación de la grande de las gaseosas en la industria del cine.

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