El pensamiento exige calma, deliberación; la comunicación reclama urgencia, transforma al individuo en un medio de tránsito y lo despoja de todas las cualidades que no responde a sus exigencias… en este contexto, el pecado está en comunicar mal, pero más probable aún, imperdonable, es callarse.

Le Breton, David

En la sociedad actual tenemos un terror al silencio que estamos condicionados a “vomitar” nuestras palabras sin darnos cuenta de que el silencio es un elemento fundamental en la comunicación. La sociedad trae consigo el ruido. El silencio no es una cuestión de sonidos, sino de sentidos, no tiene que ver con las dictaduras, la soledad, y/o las censuras, sino con el de decir las cosas en el momento justo e indicado, con el respeto y el saber escuchar.

Esa necesidad de hablar, de decir todo lo que pensamos, la de que no haya silencio porque provoca incomodidad. Esa necesidad de hablar sin escuchar, sin refutar o sin argumentar es la que nos lleva a todos a repetir lo mismo en manada, de replicar lo que dicen los medios, o alguna otra persona, de ser repetitivos. Esa necesidad de que no haya silencio nos ensordece y es lo que provoca caos. 

Al silencio lo relacionamos en la actualidad con la censura, con la incomodidad y estamos creyendo todo el tiempo en como interrumpirlo, pero nunca creemos en eso como algo que trasmite paz, con la comprensión o el respeto hacia otro individuo. Soy una persona que primero escucha y luego escribe, acciona y/o responde.

Me gusta el arte en todas sus formas y este tiene mucho del silencio, porque es así como el arte de un artista, valga la redundancia, puede conectar con su espectador y es ahí donde cada uno tiene una experiencia propia y no repetitiva. La producción o reproducción en masas tanto en el habla como en el arte es la principal causa de la decadencia del aura y el silencio.  

Siempre me consideré una persona que sabe más escuchar que hablar. El silencio no me provoca incomodidad, al contrario, me provoca interés, saber más, conocer más. En un mundo lleno de ruido necesitamos más del silencio.

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